En un interés serio sobre por qué nosotros como colombianos esperamos más de nuestro país y de lo que realmente hacemos para que sea una realidad, me ha llevado a interesarme en las variables por las cuales algunos países cambian más rápido que nosotros y el progreso llega de manera contundente y definitiva y en cambio nosotros creemos tener un camino pero no la certeza.

Incluso siempre ronda la desconfianza y una sombra de dudas sobre lo que pasa en nuestro País y con interés vemos la suerte de nuestros vecinos también y queremos respuestas, guías y caminos, pero que a la vez nos garantice nuestra propia identidad para no decir que queremos copiar modelos, que en ciertos casos no veo que por qué no resolvemos problemas graves que tenemos con fórmulas ya inventadas en el pasado o en esta- dos similares o más desarrollados; no creo que esto sea malo y al contrario, invito a que aprendamos de algunas sociedades más desarrolladas en algunos temas.

Sobre la enfermedad, existen muchas teorías incluida la del libro “POR QUÉ FRACASAN LOS PAÍSES” de los autores Daron Acemoglu y James A. Robinson, importantísimos economistas e importantísima investigación en donde el panorama se fija en la comparación entre la misma clase de población en cuanto a origen étnico y la misma localización geográfica pero con diferencias abismales en ingreso per cápita y progreso, y cita dos ejemplos que tengo claros: uno, en la frontera entre México y Estados Unidos y el otro es Corea dividido en dos pero de origen absolutamente el mismo y llegan a la conclusión que es la diferencia de oportunidades llevada de la mano de la falta de garantías institucionales y esto desemboca en inestabilidades que entorpecen todo el proceso de estabilizar el progreso y por el contrario, atrasa y empobrece.

Esto sin duda hace parte de un abanico de lo que yo llamaría consentimiento y falta de exigencia de parte de nosotros mismos que nos hunde en la pereza y a su vez, nos aleja del progreso, esto llevado por la “bendición” de ser un país rico en recursos naturales que nos convirtió en una nación dependiente de las que sí le agregaron valor a lo que explotan de nuestros commodities y no hablo de hoy, si no doscientos años atrás donde comenzaron a gestarse las revoluciones industriales en países colonialistas que tenían a la mano sus feudos de donde sacaban materia prima para sus industrias y lo supieron aprender rápidamente y de esto, nosotros no vimos nada esta revolución industrial; jamás asomó en nuestro país y nuestra industria hasta hoy en día deja mucho que desear aún teniendo ejemplos de éxito.

Otro factor importante que se deriva de los anteriores, que debe mejorar de manera contundente y que cambiará radicalmente nuestra estructura de pensamiento es la educación que ya afortunadamente creció en cobertura, pero la calidad es aún baja en los parámetros que se necesitan para cambiar estándares económicos que es lo que necesitamos y así quedo comprobado con los resultados de pruebas internacionales e incluso con la calidad de muchos de los profesionales que trabajan en nuestro medio, que se mimetiza con los éxitos de algunas estrellas en ciertos campos, pero esos son pocos para lo que una nación como la nuestra necesita

Pero este diagnóstico no es el de un moribundo o el de una sentencia del destino y es claro que con la voluntad y los medios adecuados podemos cambiar nuestro destino como pueblo y ese pensamiento es el que debe reinar en cada ciudadano de nuestra Patria, para que la desesperanza no nos con- suma sin haber luchado en el camino al progre- so y como escuché hace poco en radio a Gonzalo Restrepo, gran industrial antioqueño, tenemos una patria joven que tiene una energía futura impresionante y el secreto estará en dirigirla por el camino del trabajo y crear condiciones que permitan un clima de progreso a través de la eficiencia y la cultura de la excelencia, que esto represente un futuro seguro para las nuevas generaciones.

EL PAPEL DE LOS GREMIOS

Los llamados a entrar en el juego del progreso son los gremios que deben tener el protagonismo en el progreso de una nación, entendiendo que si al país le va mal a los empresarios les va peor y comprendiendo que los gremios son un ente político para la defensa de un sector económico, que debe ser claro que esto depende de la ayuda para mejorar el camino de actividad de sus afiliados y esto implica unos puntos fundamentales que quiero enumerar a continuación:

De todos estos puntos, creo que una parte importante se está realizando con gran diligencia y profesionalismo, pero los agremiados no somos capaces de ver todo el panorama y con ego creamos gremios para dividirnos y complicarnos lo que algunos han adelantado en los últimos años; afortunadamente, la fuerza de unos temas nos tienen delante de los inescrupulosos o de los simplemente desinformados y creo firmemente que este camino es la formalización del sector. Este es el único camino para que seamos realmente productivos y que la sociedad nos encuentre valiosos.

Desde el R.N.A. este fin lo hemos visto desde tres caminos:

Todos importantísimos y necesarios, es increíble como llegó de esta manera el pensamiento de un llama- do oficio a ser competitivo y responsable de su trabajo, como creo que se ha logrado a través de estos años de trabajo en los tres campos anteriormente enumerados para llamarse profesional.

En el primer punto, para los avaluadores ya tenemos Ley y seguro se pondrá en práctica muy pronto, lo que será muy importante para el ambiente de negocios y la normalización sigue viento en popa por que ya tienen una inercia impresionante y con mucho esfuerzo no solo de las personas que colaboran si no adicionalmente a un costo económico importante se sigue avanzando en el tema. Por último pero no menos importante, la certificación en el R.N.A. dará un brinco sin precedentes una vez se obtenga la Acreditación en la Norma ISO/IEC 17024 por parte de la ONAC (Organismo Nacional de Acreditación de Colombia), donde ya se adelanta un proceso importante.

Todo lo anterior solo se corrobora y se asegura con el tercer punto y es el de la certificación, que es carta de entrada a nuestras profesiones al mundo comercial y despeja cualquier duda sobre nuestra calidad profesional y nuestras responsabilidades que es lo más importante, crea un ambiente saludable de negocios y nos abre las puertas con nuestros clientes, nos obliga a la excelencia convirtiéndonos en realmente productivos.

“La certificación, es la carta de entrada a nuestras profesiones al mundo comercial y despeja cualquier duda sobre nuestra calidad profesional y nuestras responsabilidades que es lo más importante.

Lo siguiente, es llevar este camino a los inmobiliarios, por lo menos en lo que concierne a nosotros desde el R.N.A. y preparar a los inmobiliarios para este pasaje que ya es conocido en el gremio y además lo ayudaron a trazar. Para una profesión tan importante para la sociedad es imperativo que agilice este proceso y más cuando ya está el panorama allanado. Ya llegó al mundo de la normalización y ahora llega al mundo de la certificación y seguro más temprano que tarde la formalización legal llegará y se completará todo lo que obliga de una profesión formalizada.

Esto mejorará el respeto de la sociedad por la actividad, ingreso de nuestras profesiones, cuidará a la sociedad de los inescrupulosos y en general, la hará más respetable en nuestro entorno. Este es el valor agregado que debemos darle a nuestras profesiones, es lo que esperan nuestros clientes y en general la sociedad y el mundo globalizado de hoy, seremos más eficientes y las empresas inmobiliarias mucho más prósperas y adicionalmente, será obligatorio por que los estándares llegarán de un modo u otro como ha pasado en otros campos.

Previendo esto es necesario que los inmobiliarios se preparen académicamente y que tengan listos sus certificados de experiencia y obviamente, que se acerquen a las Lonjas de sus ciudades que respaldarán el proceso para que faciliten su llegada a la formalización, ya que estas serán protagonistas del trabajo que se realizará, así como ha sido para el R.N.A.

El cliente exigirá a su asesor inmobiliario las certificaciones que sean necesarias para corroborar que sus activos serán manejados por manos expertas profesionales, es increíble que con lo importante que son los bienes inmuebles hoy en día los clientes no soliciten a sus consultores prácticamente nada, pero esto cambiará rápidamente con la estructura de la certificación inmobiliaria y estoy seguro que en muy poco tiempo, tendrá una penetración muy importante en la sociedad colombiana y ojalá así sea en todos los sectores, para que el país realmente progrese y todos los sectores sean productivos.

Invito desde ya a los clientes de las inmobiliarias a que le exijan credenciales y certificaciones a sus inmobiliarios. No dejemos que personas sin la debida preparación nos manejen el patrimonio de forma irresponsable. Recuerden que tienen derechos como clientes y que los gremios van a apoyar el que los profesionales respondan a las necesidades del usuario.

Manuel Fernando Alfonso Carrillo

Fuente: rna.org.co

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